Jugar es el mejor método para aprender

Los niños, por naturaleza, tienden a moverse, pero la sociedad actual favorece el sedentarismo y la inactividad.

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En un estudio realizado por la AMEI-WAECE y publicado en mayo 2011, en que participaron 2.902 familias con hijos entre 3 y 6 años, se constata que el 36% con tan sólo 3 años utiliza el ordenador y las videoconsolas para jugar y ya son el 81% el que lo hace a los 5 años dedicando de 1 a 2 horas al día entre semana.

La introducción de las nuevas tecnologías y su uso en aumento a tempranas edades reduce la posibilidad de conocer y disfrutar los juegos tradicionales (manipulativos, de construcción, simbólicos) y especialmente los juegos en el exterior como jugar en el parque, a la pelota o juegos de patio.

Realizar actividad física y reducir el sedentarismo son fundamentales para la prevención de la obesidad infantil y de otros problemas de salud que asocian a ella.

Pero sobre todo es sabido de la importancia del juego en el desarrollo infantil, en especial del juego libre que se da en el bebé desde el momento del nacimiento y que evoluciona hasta el final de la infancia en paralelo con su desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional.

Recomendaciones de actividad física para niños menores de 5 años

1. Es importante que realicen actividad física desde pequeños

Los padres tienen en sus manos facilitar a sus bebés y niños pequeños las condiciones para que puedan jugar y realizar actividad física. Para ello, es imprescindible un entorno de juego seguro y sin peligros.

Los padres también pueden descubrir el disfrute de la actividad física al aire libre y la exploración libre bajo la supervisión de un cuidador adulto responsable. Tales actividades incluyen caminar en el barrio, el juego espontáneo al aire libre, y caminar por el parque.

En el caso de niños más pequeños que aún no andan, se recomienda promover que realicen actividad física varias veces al día mediante juegos en el suelo, en el baño, y siempre en entornos seguros para ellos.

Para los niños que ya caminan, se recomiendan las actividades estructuradas y el juego libre al menos 3 horas al día, distribuidas a lo largo de la jornada, tanto dentro como fuera de casa.

A medida que los niños crecen se puede ir aumentando gradualmente la intensidad de la actividad. En edad preescolar (4-5 años) el juego libre debe procurar la diversión, la alegría, la exploración, la experimentación, siempre contando con la seguridad y la supervisión adecuada.

2. Intente evitar los periodos sedentarios prolongados

Se recomienda que los niños pequeños no pasen más de una hora seguida en actividades sedentarias como estar sentados o sujetos en sillas, cochecitos o hamacas, o ver la televisión, jugar con el teléfono móvil, ordenador, videojuegos, etc.

Se aconseja que los preescolares empiecen a caminar distancias tolerables, de la mano de miembros de la familia. Además, los padres pueden reducir progresivamente el transporte sedentario en cochecito y silla de paseo para introducir poco a poco el hábito de caminar.

3. Limitar el tiempo de pantallas

Hasta los dos años de edad no se recomienda que los niños pasen tiempo delante de las pantallas, como ver la televisión.

En el caso de aquellos que tienen entre dos y cuatro años, se recomienda no estar más de una hora al día delante de estos aparatos electrónicos (televisor, Tablet, consolas…).

Objetivos de comportamiento saludable

Cualquier actividad física mejora la salud física y emocional. Como actividad física espontánea, el juego es una vía imprescindible para la maduración psicomotriz tanto a nivel del movimiento global como en sus facetas de precisión y coordinación manual. Pero sobre todo, a través del juego, los niños y niñas descubren el mundo y aprenden con todos los sentidos, adquieren confianza, autonomía e iniciativa.

También desarrollan su identidad y muestran emociones tales como el miedo, el enfado, la ira, la tristeza y la alegría. Asimismo, el juego permite la imaginación y la creatividad. A través del juego, el niño y la niña desarrolla la sociabilidad infantil ya que interactúan con los adultos y con otros niños.

Evidentemente, el desarrollo cognoscitivo está implícito en el juego infantil ya que le permite experimentar sensaciones y aprender tanto por imitación como a través de la propia experiencia. Los estímulos que el niño encuentra en la vida diaria van a facilitar el aprendizaje. Pero sobre todo, los padres son la mejor motivación para moverse, ya que le gusta relacionarse con su mamá y su papá a través de la actividad y el juego.

Aprenderá más rápido y con más confianza si cuenta con personas a quienes admira. Compartir estos buenos ratos de juego con su hijo, harán que disfrute con él, descubrirá lo que aprende y participará de su felicidad y buen humor. El juego es la buena manera de reforzar la complicidad.

Tipos de juegos y su relación con el desarrollo infantil

El desarrollo infantil va asociado a 4 tipos de juegos que aparecen de manera secuencial. Si bien la secuencia de aparición es invariable, la edad de inicio puede variar según el propio ritmo de desarrollo de cada niño:

1. Juego funcional

Se trata de acciones que pueden realizarse con o sinobjeto durante los dos primeros años de vida. Son aquellas acciones como morder, chupar, golpear, gritar, sonreír… acciones con las que se exploran las cualidades de los objetos o sus reacciones. También balancearse, arrastrarse, gatear, caminar,… donde se busca el dominio del espacio, así como tocar o esconderse con las que favorece la interacción social.

Entre otros, sus beneficios están en el desarrollo sensorial, la coordinación de movimientos y el equilibrio, la exploración, interacción y comprensión del mundo que les rodea, y la auto-superación en la consecución de sus primeras destrezas.

2. Juego simbólico

Consiste en simular situaciones, objetos y personajes que no están presentes en el momento del juego. Suele aparecer hacia los 2-3 años y alcanza su máxima expresión sobre los 6-7 años. El juego simbólico es considerado como el más representativo de la infancia ya que reúne todas las características de la etapa infantil (creatividad, sociabilidad, movimiento, afectividad y cognición).

Son juegos simbólicos el actuar “como si…”, los juegos de rol, disfrazarse, los amigos imaginarios. A través del juego simbólico los niños y niñas comprenden y asimilan el entorno que les rodea, aprenden a practicar conocimientos sobre los roles establecidos en la sociedad adulta, desarrollan el lenguaje y favorecen la imaginación.

3. Juego de reglas

Si bien los bebes pueden responder favorablemente a pequeñas reglas a partir del primer año, este tipo de juego no tendrá el significado que le damos los adultos hasta que no se alcanza el pensamiento abstracto (hacia los 6-7 años). A partir de que puedan entender las reglas como instrucciones para el juego colectivo, se inicia una relación genuina entre iguales

Tipos de juegos y su relación con el desarrollo infantil que integra las capacidades de cooperación y de competitividad. Es la edad en la que predominan los llamados juegos de patio (o de recreo) que se dan mayormente en la escuela. Los juegos de reglas, son elementos socializadores a través de los cuales el niño y la niña aprender a ganar y perder, respetar los turnos y las normas y desarrollan capacidades cognitivas como el lenguaje, la memoria, la atención y la reflexión.

Además interiorizan la importancia de los acuerdos y las normativas para una buena convivencia.

4. Juego de construcción

Aparece alrededor del primer año y va evolucionando de manera simultánea a los demás tipos de juegos. Al principio las construcciones se realizan de manera intuitiva e individual, mientras que cuando los niños son más mayores ya pueden participar de un proyecto común. A través del juego de construcción los niños y niñas desarrollan la creatividad, la coordinación óculo-manual, mejoran la motricidad fina (coger, levantar, presionar con cuidado) así como la capacidad de atención y concentración.

El juego de construcción también facilita la comprensión y el razonamiento espacial como el arriba-abajo, dentro-fuera, encima-debajo y a un lado-a otro. Es imprescindible para el desarrollo de la lateralidad. Es el tipo de juego que más se utiliza en el ámbito escolar para fomentar las habilidades psicomotrices y las capacidades cognitivas necesarias para el inicio de la lecto-escritura.

Consejos para cuando juega con su hijo

Promover y fomentar el juego es esencial para el desarrollo motriz, cognitivo, emocional y afectivo del niño. Para ello es necesario que padres y madres estén informados de las etapas de desarrollo y del rol que deben mantener en cada momento.

A través del juego, los niños y niñas interaccionan de manera favorable con el adulto, aprenden por imitación y refuerzan los vínculos afectivos que los unen.

En la intervención en el juego infantil, es importante respetar los siguientes aspectos:

1. El adulto tiene un papel mediador entre el niño y su juego, por ello es clave que actúe de facilitador respondiendo a los deseos y necesidades del niño y de la niña. Por ejemplo, en un juego simbólico puede ofrecerle realizar la escenografía de la temática o proporcionar los juguetes necesarios para su realización (jugar a cocinitas, a médicos,…)

2. Es conveniente favorecer la expresión y comunicación en el desarrollo del juego. Por ejemplo reforzar las propias manifestaciones del niño o de la niña, o hacerle preguntas que favorezcan el lenguaje adaptado a la edad.

3. No conviene forzar a un juego al que el niño y la niña no esté preparado. Hay que recordar que el juego aparece de manera innata y que hay que respetar los ritmos naturales de cada proceso evolutivo.

4. Dejar jugar libremente y observar las posibilidades que el niño o niña presenta en cada momento nos dará una valiosa información. Para un bebé estar presente y responder a sus demandas ya forma parte de su juego.

5. En los juegos al aire libre como jugar a la pelota o montar en bicicleta, realizar la actividad en familia suele ser un motivo de alegría para los niños y niñas. Es la oportunidad de que se les valoren sus destrezas y el inicio de la integración de normas sociales.

6. A partir de que los hijos se van haciendo mayores y empiezan a predominar los juegos de reglas, participar en juegos de estrategias, cooperación, competitividad fomenta los vínculos y permite aprender de las experiencias de ganar y de perder a partir de los modelos familiares.

Por último, ya sabe que las competencias precoces de un niño y de una niña no son una prueba de ser mejores padres. Es mucho más adecuado considerar las actitudes infantiles como expresiones de su curiosidad y placer por conocer su entorno.

Asimismo, el impulso natural infantil hacia nuevos descubrimientos y el desarrollo de sus competencias suele originar las primeras emociones relacionadas con la frustración como son el enfado y la ira. En esos casos es importante que el padre o la madre no sobreprotejan al pequeño, sino que aprovechen la situación para confiar en su instinto de superación y ayudarle a desarrollar las capacidades adaptativas tales como la perseverancia, el esfuerzo personal y la tolerancia a la frustración.