Problemas de lactancia y cómo afrontarlos

Abordamos en este artículo la lactancia materna, una práctica que existe desde siempre, dando solución a algunos de sus problemas habituales.
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La lactancia materna es una práctica habitual y que lleva existiendo desde siempre, pero no por ello está exenta de complicaciones. Puede no resultar una tarea fácil y cómoda al principio para algunas mamás, por eso vamos a intentar dar soluciones a los problemas más habituales que pueden presentarse durante la lactancia materna. 

  1. El primer problema, el mal agarre
  2. Las grietas
  3. La mastitis
  4. Poca leche
  5. ¿Y qué pasa si tengo los pezones invertidos?

La leche materna es el mejor alimento para el lactante durante los primeros meses de vida. Cubre los requerimientos nutricionales para el desarrollo físico y el crecimiento además de servir como enlace emocional entre madre e hijo. Su composición va cambiando conforme lo hacen las necesidades del pequeño, así pues, el calostro, que es la primera leche, es más amarilla porque contiene muchas proteínas e inmunoglobulinas que van a darle al bebé gran cantidad de calorías y medidas de defensa. También la composición varía durante la toma, en la primera parte de la toma, la leche contiene mas agua y azúcar y así satisface la sed del bebe. Después aumenta gradualmente su contenido en grasa, aportando mas calorías que sacian al peque. Es por ello que los profesionales que nos dedicamos a atender a las embarazadas y a los hijos recién nacidos de éstas, aconsejemos al menos intentar el inicio de la lactancia materna en las primeras horas de vida del nuevo bebé. 

El primer problema, el mal agarre

Probablemente éste sea el principal de todos los inconvenientes de la lactancia materna. Si el bebé no se coge bien al pecho materno, no podrá realizar correctamente la succión. De ahí que surjan otros problemas como las temidas grietas, la escasez de flujo, las mastitis…

¿Y cómo se soluciona? Pues practicando un buen agarre. Para ello el cuerpecito del bebé debe estar en contacto con la madre. Al abrir la boca, toda o gran parte de la areola debe ser abarcada por la boca del bebé. Para saber que lo hemos hecho bien debes notar que su mentón toca tu pecho, la boca está bien abierta, el labio inferior hacia arriba y las mejillas redondas o aplanadas cuando succiona. 

Las grietas

Es fácil que la mala posición del bebé haga que no succione bien, y que la lactancia materna resulte dolorosa. Lo primero que debes hacer es adoptar una posición correcta para el bebé para que poco a poco la lactancia se haga mas cómoda. Aun así, puedes utilizar algunos remedios sencillos para que las grietas mejoren. Puedes aplicar cremas especiales para el pecho lactante que son totalmente compatibles con la lactancia y no requieren una limpieza previa del pezón antes de la nueva toma. También el aceite de oliva es un potente hidratante. Y siempre cuando finalice la toma extiende la ultima gotita de leche alrededor del pezón, esto ayudará a que cicatrice la grieta y no empeore. 

La mastitis

Aunque muchas veces utilizamos indistintamente mastitis y acúmulo de leche en realidad lo mas frecuente es que en algún momento durante la lactancia materna se creen pequeños nódulos duros dolorosos, no son mas que acumulaciones de leche en alguna zona de la mama y que, aunque muy dolorosas, tienen fácil solución. Si te ocurre esto probablemente sea porque alguna de las tomas no ha sido completa, por este motivo siempre recomendamos finalizar la toma. Si el niño no quiere más leche porque ya está satisfecho es mejor vaciar manualmente el resto. Puedes utilizar el sacaleches y guardar lo que te extraigas. Para deshacer estos nódulos lo mejor es masajear las zonas induradas, sobre todo con la mano para dar calor, incluso puedes usar paños de agua caliente y la ducha. De esta manera, poco a poco la leche se va “derritiendo” y va saliendo por el pezón. Debes hacer esto siempre que notes bultitos duros y que duelan al palparlos. Cuando estos bultitos no se deshacen puede haber riesgo de infección y ser preciso acudir al especialista para tratamiento con antibióticos. 

Poca leche

Como ya hemos comentado, si la posición no es buena para la lactancia materna es fácil que no se produzca una buena succión, lo que conlleva que no haya suficiente estímulo y, por tanto, habrá menor producción de leche. Si pasa esto, primero comprueba la posición y la forma en que el bebé succiona y luego mantente muy bien hidratada, prueba a tomar más líquidos como agua leche, zumos… Intenta también que las tomas sean lo más completas posibles, y dale el pecho a demanda. Con estas medidas se mantiene un buen estímulo y con ello una buena producción de leche materna. 

¿Y qué pasa si tengo los pezones invertidos?

Este tipo de pezón es el que una vez producido el estímulo queda plano o se retrae (hacia adentro). En estos casos no es necesario plantear una lactancia artificial, pero sí puede ser más costoso que el niño se enganche de forma correcta al pecho.

Si tienes el pezón plano o invertido, necesitarás algo más de ayuda para iniciar la lactancia materna. Lo primero, como siempre, es que intentes facilitar todo lo posible la posición del bebé. Puedes utilizar pezoneras al principio, y cuando la lactancia ya se haya establecido correctamente las vas retirando y que el bebé succione directamente del pezón.

Dra.  Isabel Giménez – Especialista en Ginecología y Obstetricia - Médico colaborador Advance Medical.

 

2018-03-13