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Temas de salud Infecciones ginecológicas bajas

Infecciones ginecológicas bajas

Vulvo-vaginitis

Mujer preparándose para el parto
La vulvovaginitis consiste en una inflamación de la vulva y/o de la vagina y constituye uno de los problemas más frecuentes en la consulta del ginecólogo.
Aunque, en general, se trata de procesos que no revisten gravedad, los síntomas pueden resultar muy molestos para la mujer.
La vagina, en condiciones normales, tiene un pH ácido que la protege frente a las infecciones. Los responsables de este pH ácido son los lactobacilos (también llamados bacilos de Döderlain); estos lactobacilos proceden del intestino y colonizan la vagina hacia el cuarto día de vida de la niña.
Las vulvovaginitis se clasifican, según la causa que las provoca, en tres grandes grupos:
Vulvovaginitis infecciosas
Están causadas por un agente infeccioso. Los síntomas que presenta la mujer que la padece son:
  • Prurito o picor en los genitales externos y/o la vagina
  • Aumento del flujo vaginal y alteración de sus características (color, olor...), que variará según el agente responsable de la infección
  • Enrojecimiento de la mucosa vulvar y vaginal
  • Sensación de ardor o escozor en los genitales
  • En ocasiones, incluso, molestias urinarias, como micciones frecuentes, escozor al orinar, etc.
El diagnóstico, en muchas ocasiones, lo establecerá el ginecólogo sólo con la exploración clínica y los síntomas indicados por la mujer.
El ginecólogo también puede recurrir a una prueba sencilla para establecer el diagnóstico: realizar un “frotis en fresco”; se coloca en un portaobjetos (pequeño cristal) una muestra del flujo vaginal junto con unas gotas de una solución salina y se estudia bajo el microscopio, lo que permite ver el agente productor de la infección.
Si con esta prueba no se identifica el germen, se puede recurrir a realizar un cultivo de la secreción vaginal.
A continuación trataremos las vulvovaginitis más frecuentes.
Vulvovaginitis candidiásica o por hongos
Se trata de una de las vulvovaginitis más frecuentes. Aproximadamente tres cuartas partes de las mujeres en edad fértil presentarán un episodio de micosis vulvo-vaginal.
Los agentes infecciosos productores de esta afección son los hongos y de ellos el más frecuente es el Cándida albicans.
El síntoma principal de esta afección es el prurito o picor intenso en la vulva y/o la vagina. También es muy característico el aumento del flujo vaginal, que se vuelve espeso, con grumos blancos. También puede aparecer enrojecimiento e hinchazón de la vulva.
El tratamiento es muy sencillo, mediante óvulos y cremas vaginales aunque, en ocasiones, se recurre también al tratamiento vía oral, sobre todo en caso de recurrencia o recidiva de la infección.
Hay una serie de factores que actúan favoreciendo el desarrollo de esta infección:
  • El embarazo
  • La toma de anticonceptivos hormonales orales
  • El uso de antibióticos, que actuarían eliminando las bacterias, incluidos los lactobacilos
  • La toma de algunos medicamentos como los corticoides e inmunosupresores
  • El uso de ropa interior sintética, pantalones ajustados, tampones, duchas vaginales, etc.
Aunque no se trata de una infección de transmisión sexual, en muchas ocasiones es conveniente tratar también a la pareja, en especial si es una infección que ya ha aparecido en anteriores ocasiones.
Vulvovaginitis por tricomonas
Se trata de una infección de transmisión sexual producida por el protozoo Trichomona vaginalis.
Los síntomas que produce esta infección son: intenso picor o ardor vulvo-vaginal y flujo abundante, “espumoso”, amarillo-verdoso.
El tratamiento se realiza siempre con Metronidazol, un antibiótico que se administra por vía oral. Hay que tratar siempre al compañero sexual, puesto que se trata de una infección que se transmite con las relaciones sexuales. Es necesario advertir también que mientras se esté realizando este tratamiento no se podrá tomar alcohol porque este antibiótico puede producir importantes efectos adversos.
Vaginosis bacteriana
Está producida por varias bacterias, de las que destaca la Gardnerella vaginalis.
En esta enfermedad es muy característico el flujo, que suele ser abundante, homogéneo, grisáceo y con olor a pescado.
Aunque no está claro si se trata de una infección de transmisión sexual, la mayoría de expertos recomiendan tratar también a la pareja con un antibiótico.
Vulvovaginitis atrófica
Este tipo de vulvovaginitis es debida a la atrofia genital. Aparece en mujeres postmenopáusicas y es consecuencia de la atrofia o adelgazamiento de la mucosa vulvar y vaginal, producida por la falta de unas hormonas llamadas estrógenos. Esta mucosa adelgazada es más susceptible de presentar infecciones o irritaciones.
Vulvovaginitis irritativa
El empleo de duchas vaginales, desodorantes, tampones, etc. puede originar picor o escozor vaginal, bien por una acción irritativa de sus componentes o bien por sensibilidad alérgica a los mismos.
En las niñas, los cuerpos extraños en la vagina constituyen un peligro especial porque a través de ellos se pueden introducir microorganismos que infectan la vagina, dando lugar a una secreción vaginal purulenta.

Condilomas o verrugas vulvares

Las verrugas genitales están producidas por el virus del papiloma humano (HPV). Estos virus normalmente se transmiten por vía sexual. Las verrugas se suelen localizar en los labios vulvares aunque también pueden aparecer alrededor del ano. Normalmente son lesiones individuales o aisladas aunque, en ocasiones, especialmente en pacientes inmunodeprimidas o durante el embarazo, pueden confluir formando placas; en estos casos se les denomina condilomas acuminados.
El tratamiento es tópico, es decir, aplicando una sustancia que quema la lesión. También pueden usarse el nitrógeno líquido o el láser en lesiones que no responden al tratamiento médico.
Hay que examinar siempre a la pareja sexual y tratarla en caso de que presente lesiones.

Bartholinitis

Se trata de una infección de la glándula de Bartholino, que está situada a ambos lados de la vagina en su porción más inferior, cerca del himen.
La infección, en muchas ocasiones, provoca una obstrucción del conducto de la glándula, dando lugar a un absceso o acumulación de pus.
Se manifiesta por la aparición de un bulto muy doloroso en la parte inferior de uno de los labios menores.
La bartholinitis aguda se trata con antibióticos, pero, si se ha formado un absceso, además será necesario un tratamiento quirúrgico, con apertura y drenaje del mismo.
Es un proceso que tiende a reproducirse, por lo que se recomienda a la mujer que lo ha padecido que no utilice la ropa interior sintética y evite usar ropa ajustada.

Cervicitis

Se trata de una infección del cuello uterino producida por diversos agentes infecciosos, de los que hay que destacar dos: el gonococo y la clamydia.
Se manifiesta por la secreción de un abundante flujo de aspecto purulento o en forma de moco.
La importancia de esta infección radica en que los gérmenes productores pueden ascender desde el cuello uterino al cuerpo uterino y las trompas, dando lugar a una enfermedad inflamatoria pélvica, que reviste mayor gravedad.

Infeccion cervical por el virus del papiloma humano (HPV o VPH)

El virus del papiloma humano puede originar una alteración de las células del cuello uterino, dando lugar a la llamada neoplasia intraepitelial cervical (en inglés CIN), lesión precursora del cáncer del cuello uterino. Según su gravedad se clasifican en CIN I, la forma más benigna, CIN II y CIN III- carcinoma in situ, que correspondería a la forma más grave antes de evolucionar a un cáncer invasor.
Actualmente ya existe una vacuna contra el VPH disponible en España. Al cierre de este artículo (mayo de 2008) no está todavía incluida en el calendario oficial de vacunación infantil, pero es de esperar que se haga próximamente.
Se trata de una afección completamente asintomática, es decir, que no origina ningún tipo de molestia para la mujer. Tampoco es posible diagnosticarla con la exploración clínica. La única forma de diagnosticarla es mediante la realización de una citología vaginal, donde se comprobará la alteración celular.
La forma de adquirir esta infección es mediante contacto sexual.
Su tratamiento suele ser quirúrgico aunque depende del grado de avance de la enfermedad en el momento de su diagnóstico.


Autores:


Dra. Ana Palacios Marqués especialista en Ginecología y Obstetricia

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